Lo que sucedió el domingo pasado y recién hoy sale a la luz parece digno de una película, pero es real. Morbo, desidia, abandono y vergüenza, muchas vergüenza es lo que me generó enterarme hoy por diversos medios de ésta triste tragedia.
El domingo 17 de febrero a las 6.30 de la mañana; Reinaldo Rodas de 53 años se dirigía por Panamericana en bicicleta rumbo a su trabajo como vigilador privado en un country de la localidad de Pilar. Quiso el destino que por el lugar pase Pablo Daniel García, hijo de un conocido periodista, y lo embista con su Peugeot 504 color gris. Nadie sabe bien que pasó, si Reinaldo se subió a la ruta (no está permitido viajar en bicicleta por Panamericana), si el 504 bajó a la banquina, no se sabe nada pero lo asombroso del hecho es que García manejó su auto nada menos que 17 km con el cuerpo de Rodas atravesado en el parabrisas.
Pablo Daniel García embiste al ciclista y sigue su camino por 17 km hasta que en la cabina de peaje de Tortuguitas lo detienen. Rumores sobre que es lo que llevó al conductor a circular tanto tiempo con el cuerpo del ciclista hay muchos: dicen que estaba drogado, dicen que triplicaba el nivel permitido de alcohol en sangre, dicen que pretendía seguir circulando e irónicamente le dijo a la operaria de la cabina si debía pagar por dos personas, dicen que al chocarlo García cargó el cuerpo en el asiento del acompañante… lo cierto es que Pablo Daniel García sólo estuvo detenido unas horas bajo la carátula de homicidio culposo y el lunes fue liberado.
No es una historia de ficción, es real. 17 km con el cuerpo y nadie vio nada, y hoy Reinaldo está muerto y hoy García está libre.




